— ¿Cuál es el tema del día, doña Fernanda? —pregunto, curiosa.
— Es sobre TI —señala con el dedo mi nariz con la cara más seria del mundo.
— ¿Yo? ¿Qué pasa conmigo? —pregunto, sin entender nada.
— Tú y esta dependencia emocional ridícula y enfermiza que tienes con Davi —suelta la bomba directa a mi cara.
— ¡¿Qué?! —doy otro salto, conmocionada por su franqueza.
— ¿Crees que soy ciega y no veo lo que pasa en tu casa, Alice? —pregunta ella, sin un pingo de filtro. — Princesa, despierta a la vida: