Alice
Ya ha pasado un mes entero desde que aterrizamos en esta isla paradisíaca. Treinta días seguidos sin señal de celular, sin estrés y sin la locura del mundo allá afuera. Y te voy a confesar una cosa: a pesar de todo el caos absoluto que ocurrió justo antes de que nos fuéramos — las peleas horribles, el rastro de violencia, el pánico que casi me paraliza —, estos días aquí han sido lo más parecido a un sueño que he vivido en mi vida.
En este refugio, totalmente aislados, vivimos momentos de