Inés se encontraba recostada en la cama, sosteniendo su teléfono móvil y pensando en cómo apartar a Dafne de Hans. De repente, escuchó el sonido de un automóvil en el patio de la villa. Guardó el teléfono y bajó las escaleras para ver qué estaba sucediendo. Darío había regresado a casa.
—¿Darío? ¿Por qué regresas a casa durante el día? —preguntó.
¿No era día laboral hoy? ¿Por qué no estaba trabajando en la oficina?
Darío le lanzó una mirada fría y respondió:
—Tengo que ir a la ciudad de Monterrí