Dafne apoyó su cabeza en el cálido cuello y mordisqueó su nuez de Adán, que estaba un poco fría.
Antes, cuando estaban juntos, a ella le gustaba besar este lugar, dejando marcas de besos aquí para mostrar el dominio de este hombre. A Hans le gustaba mucho esta manera. Sujetando la nuca de Dafne con la mano, dejándola hacer todo lo que quisiera con su nuez de Adán. Sin embargo, se dio cuenta de que le costaba mucho controlarse con sus movimientos.
Él siempre había sido bueno controlándose, pero