Sosteniendo a Esperanza en sus brazos, Dafne dirigió una mirada llena de odio y lágrimas a Fabio Vera. Entre dientes, dijo:
—Fabio Veras, ¡ni siquiera mereces ser considerado humano!
Con esas palabras, Dafne descendió las escaleras con Esperanza inconsciente en sus brazos.
Fabio hizo una señal a su asistente y dijo:
—No dejes que se vaya, no podemos perder la cita con la familia Ortiz.
—Como usted ordene, señor —respondió.
***
El automóvil de Celia se detuvo frente a la mansión. Cuando llegaron,