Aunque solo estaban hablando por teléfono, la voz fría de Hans hizo que el corazón de Dafne se acelerara de repente. Se apretó las manos y dijo nerviosa:
—Puedo devolverte el dinero a plazos, pero es una cantidad enorme y tal vez no pueda pagarla de en un corzo plazo de tiempo. Si…
—¿Diez veces? ¿Estás segura?
Dafne no reaccionó sobre lo que dijo y preguntó confundida:
—¿Recuerdas cada vez que tuvimos la intimidad sexual?
Dafne se quedó sin palabras. En el otro lado de la línea, la voz del hombr