Hans sujetó con fuerza las delicadas muñecas de Dafne y las presionó contra la pared. El beso era dominante y apasionado, dejándolos a ambos sin aliento.
El aliento cálido del hombre soplaba cerca de sus oídos, y su voz ronca resonaba en la oscuridad.
—Daf...
Las luchas desesperadas de Dafne se detuvieron de inmediato. Toda la sangre en su cuerpo se enfrió, como un río congelado en invierno.
Era Hans...
Permaneció perpleja en su lugar, con el rostro completamente pálido. Hans percibió su reacció