La mirada de Diego se clavó en Candra, quien en ese momento entraba al auto. Una comisura de los labios de Diego se curvó hacia un lado mientras murmuraba:
"Estúpido hombre, nunca encontrarás a Lolita porque está en mis manos."
"¿Qué? ¿Quién está en tus manos?" Diego se sobresaltó y al girarse, se sorprendió al ver a Melinda de pie a su lado.
"Buenos días, señora." Diego utilizó su lenguaje formal.
"¿Qué dijo antes? Si no oí mal..."
"Nada, señora. Solo estaba hablando conmigo mismo." Diego se ex