El mundo pareció dejar de girar. El corazón pareció dejar de latir. Ambos se quedaron petrificados en el lugar donde estaban de pie. Sorprendidos, por supuesto. Incluso los ojos de Lolita casi se salen de sus órbitas.
"Ese hombre", pensó ella. Por un momento, solo pudo quedarse mirando, con una mirada rígida. Sus labios parecían mudos, incluso su lengua se le quedó pegada. Pero cuando escuchó la voz del hombre, Lolita empezó a recuperarse.
"Entonces este objeto es tuyo?" dijo Diego con una voz