POV de Diego
La sala de juntas cayó en un silencio incómodo, la tensión era densa como una nube de tormenta a punto de estallar. Me encontraba de pie en la cabecera de la larga mesa de roble pulido, con las manos firmemente apoyadas sobre su superficie. Mi corazón latía como un tambor de guerra, pero me negué a dejar que mi compostura se desmoronara. Este era el momento por el que había luchado, por el que había sacrificado tanto. Este era el momento en que la verdad finalmente saldría a la luz.