POV de DIego
Nunca en mi vida había sentido tanta impotencia como cuando leí esa nota.
"No puedes esconderte para siempre."
No decía un nombre, pero no hacía falta.
Sabía perfectamente de quién venía.
Samuel.
El mismo bastardo que le había hecho tanto daño a Adriana, que había robado años de su vida, que la había dejado con cicatrices invisibles que ni siquiera el mar podía borrar.
Estaba de vuelta.
Y aunque no lo habíamos visto, su sombra se filtró entre las paredes de nuestra casa, de nuestra