POV de Adriana
Desde hace unos días, algo en Diego había cambiado. No era algo que pudiera señalar con claridad: su sonrisa seguía siendo la misma, sus caricias igual de suaves, sus palabras igual de medidas. Pero había un brillo diferente en sus ojos, como si ocultara un pensamiento que prefería no compartir.
Lo noté primero una mañana, cuando le habían llamado al amanecer. Había contestado en voz baja, saliendo de la habitación y cerrando la puerta con suavidad. Fingí seguir dormida, pero el