POV de Adriana
Todavía recuerdo la mirada de Diego cuando entró a la oficina esa mañana. Era fría. Determinada. Como si ya hubiera tomado una decisión sin consultarme. Yo estaba sentada frente a mi computadora, revisando unos informes para la próxima reunión con el director de marketing de la empresa de cosméticos con la que empezábamos una colaboración. Una oportunidad increíble… o eso creía yo.
—Necesitamos hablar —dijo él, con ese tono bajo que usaba cuando trataba de controlar su molestia.