El camino de regreso a casa se sintió más largo de lo normal. El tráfico era un desastre, pero mi mente estaba demasiado ocupada como para notarlo. Adriana me había llamado con urgencia, y aunque no había dado detalles, su tono lo decía todo.
Algo grave estaba pasando.
Cuando llegué, la encontré en el estudio, de pie junto a su laptop, con papeles esparcidos por el escritorio.
—Dime qué encontraste —solté, sin rodeos.
Adriana se giró hacia mí, su expresión era una mezcla de preocupación y deter