POV de Diego
Desde que Adriana y yo supimos que íbamos a ser padres, nuestras vidas dieron un giro completo. Ella, como siempre, intentaba manejarlo todo al mismo tiempo: la fundación, los proyectos en marcha y su embarazo. Yo trataba de ayudarla en lo que podía, pero a veces sentía que solo estorbaba.
—Tienes que descansar, Adriana —le dije una noche mientras la veía trabajar en su laptop, una mano apoyada sobre su creciente vientre.
—Solo un poco más, Diego. Esto es importante.
Suspiré,