POV de Diego
El día comenzó con un peso extraño en mi pecho, uno que ni el café más fuerte podía disipar. Mientras me sentaba en el despacho de mi casa, rodeado de documentos y papeles que apenas podía procesar, mi mente estaba en otro lugar, o más bien, en otra persona: Adriana. Desde el momento en que se había ido, algo en mí había comenzado a fracturarse. No era solo el control que sentía que perdía; era la certeza de que cada decisión que había tomado para mantenerla cerca ahora se estaba v