POV de Diego
El whisky ardía en mi garganta, pero el calor no era suficiente para borrar la frialdad que se instalaba en mi pecho. Desde que Robert había irrumpido en mi oficina con su actitud desafiante, mi mundo había comenzado a tambalearse. No era solo por la forma en que habló de Adriana, ni siquiera por la furia contenida en sus ojos; era por lo que reveló sobre mi abuela.
—Tu abuela me despreció desde el primer día que puse un pie en esta familia —había dicho Robert con una amargura que