Cuando estaba por salir de su casa su madre la llamó.
—¿Para donde vas tan apurada, Charlotte? —le dijo.
—De compras, mamá —le dijo a su madre que la miró sorprendida, porque su hija no era una mujer que acostumbraba a salir a gastar en compras por allí— ¿Los chicos no han regresado? —preguntó a su vez.
—No lo creo —le respondió— Deben haberse quedado caminando por allí después de salir del colegio.
—Bien, si los veo por allí los traeré conmigo —dijo y salió con rapidez para subir a su auto.
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