Charlotte había llegado al centro comercial mucho antes de que sus hijos se encontraran con Brian Lancaster. Había tiendas de marcas reconocidas con unas bellezas de vestidos y accesorios, pero Charlotte aún se sentía un poco extraña porque no estaba acostumbrada a comprar ropa de fiesta o cosas de lujo.
Su suegro le había asignado una especie de mesada o salario por parte de la compañía, lo que le permitía cubrir sus gastos sin tener que molestar a su esposo o a su padre. Y valga decir que su