El eficiente Larry Colton había estado reunido con Reginald Taylor por tan solo quince minutos, los cuales había utilizado tan eficientemente para pintarle un panorama oscuro a su interlocutor, si no se decidía a vender sus acciones, que al final de ese tiempo, Reginald ya estaba convencido de que tenía que venderlas.
Y él también sabía que lo que más le convenía era deshacerse de unas acciones que no le reportaban ninguna ganancia, y menos conociendo, como conocía, la situación crítica por la