Y allí estaba ella, majestuosa, elegante, sumamente hermosa y con un aire de sensualidad que le cortó la respiración.
Brian Lancaster estaba literalmente embobado con la hermosa figura de Charlotte. Por supuesto que esperaba a encontrarse con ella en cualquier momento, pero nada de lo que había pensado o imaginado lo había preparado para este momento, sentía que su corazón aceleraba su ritmo, y los latidos le llegaban hasta la garganta.
Como si fuera de nuevo un joven la miró a los ojos, sin po