Mi rostro se oscureció en un abrir y cerrar de ojos. Estaba furiosa.
Enojada, quise regañarlo.
No me atreví a cerrar los ojos. Mirando mi rostro temeroso, Dixon Gregg se burló, “¿Ves lo inútil que te ves? ¿Qué puedo hacerte después de todo?”.
Hice mi mayor esfuerzo para mantenerme a mí misma calmada y lo miré fijamente, “Quítate”.
Dixon ignoró totalmente mi rechazo, bajó su cabeza enseguida y me beso el cachete.
“Lo siento, pero no me puedo controlar”.
Deteniéndose por un segundo, él trat