Tom entendió lo que Cedar intentaba hacer. Sabía que Cedar estaba tratando de convencerlo jugando la carta de la familia.
Apenas podía pararse erguido en su presencia, y se sintió derrotado por las preguntas del hombre.
Él respondió con ansiedad: “No entiendo lo que está diciendo, Señor Yach”.
Cedar lo miró con una mirada firme.
“Tom, deberías saber esto mejor que yo. Ella necesita ser tratada”.
Tom se quedó sin palabras. Se sentía como si hubiera entrado directamente en una trampa gigante.