Pasó un año y un poco más de siete meses.
Los telones de fondo de castillo rodeaban el gran salón de baile del Hotel Tercer Diamante, donde cada pared se decoró para que pareciera como una pared de piedra de las épocas medievales. Ventanas de arco fueron pintadas en los mismos telones de fondos, y los guardias reales estaban parados entre columnas blancas.
En el frente, se prepararon asientos reales para tres personas; un rey, una reina, y su pequeña princesita. Sobre ellos, el techo estaba de