“¿Carlos?”, preguntó Kate. “Sé que dije que iría a verte durante todos tus juegos de campeonatos, pero…”.
“Tómate todo el descanso que necesites”, sugirió Carlos. “Me iré, feliz, contento e inspirado, sabiendo que cuando regrese, tengo una esposa y un hijo esperándome en casa”.
Carlos suspiró, pensando sobre su itinerario. Declaró: “Kate, solo tengo tres semanas antes de irme de nuevo al Abierto de Australia. Te consentiré cada minuto mientras esté aquí”.
El Diablo fue fiel a sus palabras. Lu