La sala temblaba con la contienda entre Lord Brarthroroz y la figura central. Cada chispa de magia y cada choque de acero resonaban como un eco en las paredes del castillo, que se convertían en testigos silenciosos de la lucha que se libraba en su interior.
Lord Brarthroroz, con su espada iluminada en un resplandor místico, desafiaba las tinieblas con una valentía que eclipsaba la oscuridad circundante. Sin embargo, la figura central, envuelta en un manto de sombras, respondía con una malevolen