Minerva sabía que todavía estaba consciente, pero la presión que envolvía su cabeza y la rigidez de su cuerpo se unieron a las voces de protesta casi distantes de Ben y Greyson, lo que le hizo saber que no tenía control sobre lo que estaba sucediendo en ese momento.
La cortina negra inicial que había descendido se llenó de repente con cientos y cientos de recuerdos de su infancia, todos representados en un glorioso tecnicolor y acompañados de sonidos y olores que hicieron que su corazón se enco