Amaris permaneció sentada en un silencio atónito mientras intentaba comprender lo que le decían, con el corazón destrozado mientras Maena gemía lastimeramente en su cabeza.
‘Pero… ¿por qué?’ preguntó Amaris mientras la ponían al corriente de lo que sabían hasta el momento.
‘Todavía no sabemos la respuesta a eso. Pero si el imbécil de mi tío está implicado, no es nada bueno’. Minerva contestó malhumorada.
Amaris miró a Félix, que a pesar de estar obviamente devastado por el incierto fallecimient