Amaris miró confundida a Minerva.
‘Espera, no lo entiendo. ¿Qué estás diciendo? ¿Son ustedes parientes entonces? Y... espera, ¿por qué iba a sentir que me es familiar?’.
Minerva se detuvo y se volvió hacia Amaris, suspirando ligeramente.
‘Porque papá dijo que, antes de morir, mi madre y la tuya eran buenas amigas. Intentó ayudarla a luchar contra lo que fuera que estaba asfixiando su alma, pero... bueno... ya sabes el resto’ explicó Minerva con seriedad, sin humor en la cara, pues de pronto par