Dave esperó en la parte superior de las escaleras, que conducían desde la entrada de la casa hasta el corredor, el cual ocupaba todo el ancho del edificio.
A Amaris la había impresionado un poco el tamaño de la casa principal. Sus ladrillos grises y blancos eran realzados por las losas negras de los tejados, así como por los pilares blancos que se extendían a lo largo del corredor. Varias plantas de flores, lánguidas y atractivas, trepaban sobre las pantallas, colocadas a intervalos entre los