Esta vez, Amaris sí se rio. Había echado de mucho de menos el humor seco y el ingenio de Minerva.
‘Escucha, tigre, ¿qué pasa entre Fernando y tú?’, preguntó, bajando la taza y mirando a su amiga a los ojos.
Amaris suspiró y miró por la ventana.
‘Las noticias vuelan’.
‘Me sorprende que no lo hayas visto, si te soy sincera’, contestó Minerva mientras se inclinaba hacia un lado y empezaba a rebuscar en su bolso.
‘¿Ver qué?’, preguntó frunciendo el ceño.
Minerva buscó en su teléfono hasta que encon