"Tendrás que repetirlo", casi me ahogo.
No puede hablar en serio. ¿Quién en su sano juicio propone algo así? Es completamente absurdo. Seguro que perdió la maldita cabeza.
No me responde. Solo levanta su ceja perfectamente perfilada. Como si me desafiara a seguir fingiendo que no le entendí.
"¡Mierda!". Murmuro. Me miro los tacones pensativa.
Un millón de pensamientos recorren mi mente. Haciendo difícil seguir el ritmo de cada uno.
La última y única vez que estuve en una especie de apaream