“¿Mayra?”, me llama de nuevo. “Dime qué te pasa, dime cómo puedo ayudarte”.
“E-es R-Raya”, me las arreglo para balbucear con los brazos apretados.
Me levanta y me sostiene en sus brazos. Intento empujar a Raya hacia atrás, pero es difícil. Una parte de mí piensa que ha estado haciendo esto más a propósito. Para debilitarme para que cuando sea el momento adecuado tome el control como está tratando de hacer.
Es una batalla cuesta arriba. Luchar contra ella era como luchar contra mí misma y ¿cóm