Me despierto con Iris pegada a mi pecho y mis brazos rodeándola. Empiezo a entrar en pánico porque no la quería tan cerca de mí. Estaba a punto de empujarla suavemente cuando su rostro me toma por sorpresa.
Se ve tan tranquila. Como un hermoso e inocente ángel durmiendo. Sus largas pestañas le cubren el rostro y tiene un pequeño y lindo puchero. Mirándola ahora mismo, con la guardia baja, no quiero nada más que protegerla contra todo el mal de este mundo.
Intento sacudirme la repentina sensaci