"No esperaba que lo hicieras Red", dice apretando los dientes, sus ojos perforando mi alma. “Veo lo que estás tratando de hacer, así que me iré antes de que digas algo que me haga enojar y termine haciendo o diciendo algo de lo que me arrepienta. No te voy a dar más leña para que me odies”.
Con eso se da vuelta y se aleja. Dejándome furiosa y sudorosa en medio del campo.
“¡Sebastian!”. Grito su nombre pero él me ignora y sigue caminando.
Odiaba que viera mi plan. Así que todo el tiempo que ca