El profundo sueño sin sueños dentro de la cálida torre del Alfa no alcanzó los oscuros barrancos que se extendían bajo los picos volcánicos. Muy al norte, lejos de las alegres celebraciones y las hogueras reconfortantes de la manada Nightfang, el viento de la montaña aullaba como un animal moribundo. El aire allí seguía siendo gélido, atrapado en un profundo cañón donde el sol jamás tocaba la roca negra.
En el fondo de un acantilado empinado cubierto de hielo, un montón de nieve se movió de rep