La visión de la sangre negra sobre la palma de Gina cayó sobre la silenciosa oscuridad de la habitación como una pesada piedra hundiéndose en aguas tranquilas. La leña crepitaba en la chimenea, proyectando largas sombras danzantes sobre los muros de piedra, haciendo que el oscuro líquido sobre su piel pareciera una mancha de tinta pura.
La respiración de Gina se atascó en su garganta.
Cerró la mano con fuerza, apretando los dedos en un puño antes de que Gabriel pudiera bajar la vista y ver lo q