—Por supuesto que sí.— Contestó Priscila con mucha seguridad. Pero segundos después se había quedado pensativa, —¿Por qué me haces esa pregunta?
—Era una teoría loca que se me acaba de venir a la cabeza.— Conteste, —No me hagas caso.
—¿Y qué vamos a hacer con Jak?— Preguntó ella con el ceño fruncido y mirando en dirección a Jak.
—Por ahora tenemos que pensar en una estrategia para hacer que suelte la lengua y hable.— Dije, —Ahora nos tenemos que ir de aquí. No te preocupes que él no va a lograr