Garlan esperó al menos quince minutos desde que ellos se fueron hasta que se levantó del sofá, solo por si les daba por volver. Fue hacia la puerta de Tobias y la tocó.
-Ya puedes salir -dijo él y se tocó la sien. La jaqueca se negaba a ceder y tuvo que volver hacia el sofá dado que se mareó.
Tobias salió de la habitación mirando en todas direcciones en caso de que hubiera más personas, pero solo se encontró con Garlan. Y no le gustó la mueca en el rostro de él.
-¿Todavía le duele la cabeza? -é