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-Tobias, Tobias- una voz la llamaba y él protestó no queriendo abrir los ojos- Ya llegamos.

Ante esto él alzó los párpados, la luz lo cegó un momento y fue que se percató que ya no estaba en la casa de Garlan sino en su auto, y que estaba justo en la esquina que solían dejarlo cerca de la universidad. Además de eso, donde estaba recostada su cabeza era…

La alzó de pronto.

-Lo siento- dijo avergonzado. En algún momento se había quedado dormido durante el trayecto y su cabe

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