Mundo de ficçãoIniciar sessãoSin otra alternativa, me tragué mi frustración y crucé la calle hacia la casa donde llevaran a Milo, para pasar al menos unos minutos con él mientras interrogábamos a la sanadora sobre los espías. Pero apenas abrí la puerta, Ronda corrió a mi encuentro, cortándome el paso.
—¿Una palabra, Alfa? —dijo, invitándome a volver a salir.
Acepté sorprendido, porque era extraño que Ronda me buscara para hablar de nada. Tan pronto cerró la puerta tras ella, la soltó a hablar de forma tan a







