Mundo ficciónIniciar sesión—Alfa.
El llamado vacilante de Milo me sobresaltó mientras cruzaba el Bosque Rojo hacia la aldea, y azucé mi caballo alarmado.
—Aquí estoy. ¿Qué ocurre?
—Ven a rescatarme de tantas mujeres, por favor.
Sofrené al semental riendo por lo bajo. Mi hermano sonaba débil, pero bien despierto.
—Ya, ya. Déjame buscarme algo de cenar e iré a cuidarte un rato.
—Gracias.
—¿Cómo te sientes?
—Bien. La pequeña Luna me evitó una infección o algo así, y







