Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa ladera era escarpada, y bajé con cuidado hasta la roca que ocultaba a Mora. Los nuestros se habían repartido en posiciones similares alrededor, esperando mi señal. A los pies de la colina, fuera del reparo del bosque, los pesados carromatos formaban un círculo protector alrededor del grupo que se reunía a comer en torno al fuego.
—Jamás imaginé que vería a Artos vestido de gitano —dijo Mora divertida, señalan







