Mis mejillas se sonrojan cuando veo a Malachi sentarse y mirarme con preocupación. Puedo darme cuenta que la sorpresa de ser mi primera vez lo está afectando, pero no estoy segura de por qué.
Luego él comienza a reír. “Chloe, solo estoy bromeando. Sabía desde el principio que eras virgen. Eres muy estrecha”, dice, todavía riendo. Lo miro con fastidio. Luego le doy un golpe en el hombro. “Idiota”, replico, mirando al techo mintras Malachi me tira encima de él.
Mis piernas se sientan a horcajad