Han pasado cinco días desde que volví a la vida. Ahora estoy preparando el desayuno para Malachi mientras doy de comer a Paisley. La casa está en silencio desde que Marley y los niños regresaron a Nueva York. Todos prometieron no hablar nunca de lo que vieron. Solo faltan dos días hasta la luna llena para que me transformen, y me aterra ser una mujer lobo. Todavía me preocupa que eso cambie lo que soy como persona y que pierda mi humanidad.
Me dirijo al columpio de Paisley para dejarla en el