12. UNIÓN
A pesar de las palabras de Mat, Jacking no podía sentirlo. Había una ausencia, un vasto vacío donde antes residía el espíritu de su lobo. Era una sensación desconcertante, como si el hueco en su interior se hubiera expandido en lugar de llenarse.
— Mat, mi lobo. ¿Por qué no te siento dentro de mí? —preguntó Jacking, su voz llena de preocupación.
— No lo sé, Jacking —respondió Mat—. Creo que hay un dios jugando con nosotros. Debes convertirte en Horus y transferir la energía divina al cachorro.