El impacto de la primera explosión mágica sacudió los cimientos del castillo con la fuerza de un terremoto, haciendo que el polvo descendiera del techo abovedado del centro de mando. A través de las pantallas de control y los ventanales reforzados, el cielo nocturno del sector norte se había teñido de un morado violáceo y mortecino. Las huestes de Kaelen habían caído de lleno en la trampa, cruzando la supuesta brecha defensiva que el traidor Vane les había entregado en bandeja de plata.
Alexan