Capítulo 93.
Capítulo 93
Arya.
El silencio que siguió a la orden de ejecución de mi padre no fue el preludio de una carnicería, sino el sonido de un mundo rompiéndose. Los soldados del Sur, hombres que habían jurado lealtad ciega al Alfa mayor, permanecieron inmóviles. Sus manos, enguantadas en cuero y acero, se aferraban a las riendas de sus caballos con una vacilación que Baryon no pudo prever.
La duda, ese reactivo invisible que Dorian y yo habíamos inyectado en el ambiente, estaba surtiendo un efecto m