Capítulo 117.
Capítulo 117
Arya.
El frío de la piedra contra mi espalda era lo único que me mantenía anclada a la realidad. Valerius se cernía sobre mí, y en sus ojos no había rastro de la diplomacia que había fingido durante el banquete. Solo había una ambición burocrática y fría, la mirada de un hombre que ve a las personas como obstáculos en un mapa.
—No te atrevas a tocarme —le dije, mi mano derecha buscando desesperadamente la empuñadura de la daga oculta bajo los pliegues de mi túnica.
—¿Amenazas, Arya