Capítulo 104.
Capítulo 104
Arya.
El invierno no llegó con una tormenta, sino con un silencio sepulcral que se filtraba por las grietas de la mansión. El comercio con el Sur no solo estaba paralizado; había muerto.
Sin las caravanas de plata bajando por el desfiladero, los mercaderes de granos y sal del Este habían dejado de subir.
Me encontraba en la cocina, observando los sacos de harina amontonados. Estaban peligrosamente bajos.
—Es la última reserva de centeno, Lady Arya —dijo la cocinera, sin mirarme a l